Valeriana officinalis

Productos comerciales con valeriana hay muchos en el mercado actual. Se le usa principalmente por su capacidad para aliviar la tensión nerviosa, estrés y problemas semejantes, lo que la hace una de las hierbas más recurridas. Su uso medicinal se remonta a las antiguas Grecia y Roma, o a tiempos más arcaicos. De hecho, se sabe que el médico griego Galeno recomendó y prescribió la valeriana como remedio para el insomnio.

Valeriana officinalis es oriunda de Europa y algunas partes de Asia, pero actualmente crece, tanto en estado silvestre como en cultivos, hasta Japón y en Norteamérica, en donde se naturalizó. Es poco común en el sur europeo. El médico griego Galeno fue el primero en describir los efectos tranquilizantes de la planta, aunque los antiguos griegos también la usaban como remedio diurético y para aliviar problemas digestivos y urinarios. En el siglo XVII ya se le usaba ampliamente en Europa y Estados Unidos como sedante.

¿Cómo es?

La planta de la valeriana es visualmente bonita. Esta hierba anual o perenne, a menudo arbusto, crece a partir de rizomas cortos y delgados. Los tallos herbáceos son alargados, y desarrolla pequeñas hojas simples o pinnadas de color verde brillante sin bordes dentados. La altura de la planta es de hasta 1.5 metros.

Las flores tubulares que aparecen en verano (más o menos entre junio y agosto) son la parte más llamativa, debido a su color blanco a rosado que las hace contrastar con el follaje y a su delicado aroma. Crecen formando ramilletes pequeños que dan paso a semillas aún más pequeñas. Abejas, moscas y escarabajos se encargan de la polinización en la naturaleza.

Su uso medicinal se remonta a las antiguas Grecia y Roma, o a tiempos más arcaicos.

Cultivo y cosecha

El cultivo de valeriana no es muy complicado, ya que es una planta resistente. Puede propagarse por semillas en primavera o por división (segmentos con brotes) en otoño o primavera, en un suelo húmedo pero bien drenado y en un lugar soleado o con un poco de sombra. Si se le siembra a plena sombra es incapaz de desarrollarse; de lo contrario, las semillas germinan con facilidad en un lapso aproximado de 20 días.

A finales de otoño los constituyentes activos de los rizomas están en su mejor momento, por lo que es el período adecuado para recolectarlos. Esto puede llevarse a cabo una vez que las hojas mueran. Los rizomas se usan frescos o secos para utilizar después.

Constituyentes activos

Taninos, compuestos amargos, valepotriatos, aceite esencial (que incluye ácido valérico, ácido isovalérico, borneol, canfeno y pineno), calcio, magnesio, vitaminas B y alcaloides volátiles.

Propiedades

Sedantes, antiespasmódicas, hipotensivas, carminativas, analgésicas, antibacterianas, antisépticas, estimulantes, digestivas, diuréticas, emenagogas, narcóticas, nervinas, tranquilizantes, vermífugas, ligeramente amargas y vulnerarias.

Partes utilizadas

Únicamente los rizomas y sus raíces.

Usos medicinales tradicionales

Sistema nervioso. Valeriana officinalis es un buen tónico para los nervios. Se le usa para aliviar estrés, insomnio agudo o crónico, tensión nerviosa, pánico, ansiedad, nerviosismo, agotamiento nervioso, depresión ligera y dolores de cabeza, entre otros padecimientos relacionados. Reduce los síntomas de la ansiedad, como las palpitaciones y los temblores.

Su efectividad se debe a la acción de sus constituyentes sobre el sistema nervioso central; el ácido valérico aumenta los niveles de un neurotransmisor conocido como ácido γ-aminobutírico, el cual inhibe ciertas funciones del sistema nervioso central, reduciendo así la excitación. En general, mejora la calidad del sueño.

La valeriana es el sedante más usado en Europa.

Sistema digestivo. Es un buen remedio para algunos problemas digestivos, como la dispepsia, el estreñimiento y el síndrome de colon irritable, cuando son consecuencia o están relacionados con la tensión nerviosa.

Sistema circulatorio. La valeriana ayuda a reducir las palpitaciones nerviosas y a mejorar la circulación. Es adecuada cuando se presentan problemas cardíacos relacionados con el estrés y la tensión.

La mayoría de los herboristas recomiendan el uso de la valeriana en personas nerviosas y con mala circulación, ya que en personas con excesivo flujo de sangre al cerebro tiende a ser estimulante y no tranquilizante. Puede ser auxiliar en el tratamiento de la hipertensión.

Al ser antiespasmódica, la valeriana también funciona para aliviar los cólicos y el dolor menstrual, así como el asma (cuando los músculos del tracto respiratorio están muy contraídos). Puede aplicarse sobre la piel para tratar algunas raspaduras y heridas leves (no cortaduras abiertas), eccema y úlceras, y para reducir la inflamación y el dolor del reumatismo.

Usos y propiedades de la valeriana.

Preparaciones comunes

Las preparaciones con valeriana más usadas son los tés (generalmente infusiones con la raíz cortada finamente, para no afectar el aceite), las tinturas, las tabletas y las cápsulas.

Contraindicaciones

Personas con problemas del hígado deben evitar tomar remedios internos con valeriana. En algunos casos causa malestar gastrointestinal y dolor de cabeza, y algunos individuos han afirmado que tiene en ellos un efecto irritante y estimulante. Esto puede saberse desde la primera vez que se consume; si esto ocurre, es mejor descartar el uso de valeriana.

Se ha discutido si la valeriana produce adicción cuando grandes dosis se toman durante períodos prolongados; se recomienda su uso en problemas ocasionales, en dosis moderadas y en períodos no mayores de 3 meses.

Curiosidades

-Durante la Edad Media, se acostumbraba poner valeriana en la ropa de un novio para protegerlo de la envidia de los elfos, según creencias.

-Durante la I Guerra Mundial, muchos médicos prescribieron remedios con valeriana para tratar pérdida de memoria y otras dolencias derivadas del estrés excesivo y prolongado.

-El olor de las raíces es particularmente atrayente para los gatos.

 

 

Fuentes

https://en.wikipedia.org/wiki/Valerian_(herb)

http://www.pfaf.org/user/Plant.aspx?LatinName=Valeriana+officinalis

David Hoffmann. (1998). The herbal handbook. A user’s guide to medical herbalism. Estados Unidos. Healing Arts Press.

Rosemary Gladstar. (2012). Medicinal herbs. A beginner’s guide. Storey Publishing.

Deni Bown. (1996). Enciclopedia de las hierbas y sus usos. España. Grijalbo Mondadori.

Doreen Shababy. (2010). The wild and weedy apothecary. Llewellyn Publications.

Andrew Chevallier. (2007). Herbal remedies. Estados Unidos. DK Publishing.