Cuando encuentras una receta a base de hierbas medicinales para tratar alguna dolencia, regularmente se indica la preparación de un té, una tintura o un jarabe, pero también puede requerir algún aceite esencial y otros preparados que posiblemente no conozcas.

Sin duda, la primera forma de uso de las hierbas medicinales fue su consumo y su masticación, pero a lo largo del tiempo se ha desarrollado muchas formas diferentes de procesamiento. Así pues, las hierbas medicinales pueden ser procesadas de muchas maneras para activar y extraer sus constituyentes activos y aprovechar mejor sus propiedades terapéuticas. Por ejemplo, si bien una hierba puede tener valiosos constituyentes en sus hojas, existen preparaciones que permiten que los “suelten” en mayor cantidad que si se prepararan de otras maneras.

Las hierbas medicinales pueden ser procesadas de muchas maneras para activar y extraer sus constituyentes activos.

Medicinas ¿galénicas?

La palabra “galénico” se deriva del médico griego Galeno, quien fue uno de los primeros en popularizar el uso de medicinas a base de plantas y otras sustancias naturales. Todas las medicinas que se elaboran con materia en bruto de origen animal o vegetal se conocen como preparaciones galénicas y se diferencian de las medicinas alopáticas o convencionales porque contienen más de un constituyente activo. La mayoría de las medicinas alopáticas se basan en constituyentes aislados que pueden ser sintéticos.

Cómo hacer tinturas medicinales
Cómo hacer tés medicinales
Cómo hacer baños medicinales
Cómo hacer supositorios medicinales
Cómo hacer píldoras, cápsulas y pastillas medicinales
Cómo hacer bálsamos y ungüentos medicinales
Cómo hacer cataplasmas, compresas y fomentos medicinales

¿Cuáles son las preparaciones herbales?

La preparación de remedios herbales es una parte primordial en la herbología. Una vez que tienes las hierbas correctas para una dolencia, es importante elegir la preparación más adecuada para su administración. Esto depende tanto del tipo de dolencia como de la estructura y constituyentes de la hierba. Algunos, como los tés, son facilísimos y rápidos de hacer en casa, pero otros, como las píldoras, pueden requerir algún instrumento y más tiempo para elaborarlas.

Preparaciones de uso interno

La salud del cuerpo se manifiesta en el exterior, por eso los remedios herbales de uso interno son muy eficaces y de los más recomendados. Los hay con base en agua y con base en alcohol.

Tés. Son unas de las preparaciones más sencillas, y de las favoritas por su agradable sabor y la sensación reconfortante que brindan.

Existen dos formas para hacer un té herbal medicinal:

Infusión. Es el método más fácil y se usa para extraer los constituyentes de las partes más blandas y delicadas de la hierba, como las hojas, las flores, los tallos y las semillas. Consiste en remojar estas partes en agua hirviendo, lo cual evita destruir la mayor parte de los constituyentes activos, por lo que es excelente para las hierbas aromáticas que contienen aceites esenciales.

Decocción. Se prepara poniendo a cocer las hierbas en agua hirviendo. Es un método adecuado para las partes más duras, como las raíces, los rizomas, la corteza, la madera y algunas semillas.

Tinturas. Son extractos líquidos muy concentrados. Pueden tomarse mezclados con un poco de agua. A veces se usan de forma externa, cuando se agregan unas gotas al agua de baño. El alcohol suele ser un mejor solvente que el agua para muchos constituyentes de las hierbas.

También hay tinturas con base en vinagre (vinagre de sidra de manzana o vinagre de vino) y glicerina. El ácido acético del vinagre actúa de forma similar al del alcohol y la glicerina es más amable con el tracto digestivo, pero no disuelve muy bien las materias resinosas o aceitosas.

Jarabes. Son las preparaciones herbales de mejor sabor, porque concentran los extractos de las hierbas cocidas con miel o jugo de fruta. Refrigerados, pueden durar varias semanas e incluso meses.

Vinos y vinagres. Los vinos herbales son tinturas en las que el vino es el disolvente, y se elaboran poniendo a macerar hierba fresca o seca en vino blanco. Los vinagres se preparan dejando reposar hierbas secas o frescas en vinagre de sidra y alcohol durante unas 24 horas.

Maceraciones. Se usan cuando se trata de semillas mucilaginosas o hierbas con constituyentes que podrían dañarse por el calor, como aquellas con aceites esenciales. A grandes rasgos, el procedimiento consiste en mojar la hierba en agua, etanol o vino blanco a unos 15-20 °C durante unos 30 minutos a 2-12 horas, según la hierba.

Píldoras. Son bolas pequeñas con un constituyente activo principal y varias sustancias auxiliares para darles forma y consistencia, como jugo, polvo o extracto. Su preparación es un poco más complicada que la de los tés, pero son excelentes para ciertas dolencias como el dolor de garganta.

Cápsulas. Son cápsulas solubles que encierran hierbas medicinales.

Pastillas. Son tabletas pequeñas que se disuelven en la boca. Se elaboran a partir de un polvo herbal, azúcar y una sustancia mucilaginosa.

Supositorios. Parecidos a las cápsulas y píldoras, pero se insertan en el recto, oídos, nariz o vagina. Son remedios preparados con hierbas y una base, usualmente manteca de cacao.

Preparaciones de uso externo

Bálsamos. Son preparaciones semisólidas que se aplican sobre la piel. Generalmente se usa vaselina como base.

Ungüentos y pomadas. También son preparados semisólidos y se aplican directamente sobre la piel, pero su consistencia es menos pastosa y grasosa que la de los bálsamos.

Aceites. Son infusiones de hierbas en aceite, generalmente aceite vegetal.

Polvos. Algunas preparaciones herbales necesitan hierbas en polvo, por lo que estas se secan y se cortan o machachan y muelen hasta reducirlas a un fino polvo. Tienen usos internos y externos.

Compresas. Se elaboran con tela que se sumerge en una preparación medicinal, como una infusión o decocción, y se aplica sobre la piel.

Linimentos. Se preparan de forma similar que las tinturas, pero se aplican en la piel, generalmente para desinfectar heridas y masajear la piel. Suelen ser aceitosos.

Cataplasmas. Al igual que las compresas, se aplican en la piel, pero la sustancia medicinal se coloca entre dos o más trozos de tela.

Baños herbales. Se preparan poniendo un líquido medicinal en el agua de la tina, o bien, dejando caer el chorro de agua a través de las hierbas. Los baños pueden ser completos o solo de manos y pies.

Fomentos. Son cataplasmas que se aplican en la piel alternándolas frías y calientes.

 

Fuentes:

David Hoffmann. (1998). The herbal handbook. A user’s guide to medical herbalism. Estados Unidos: Healing Arts Press.

James Green. (2000). The herbal medicine maker’s handbook. A home manual. Estados Unidos: Crossing Press.

Doreen Shababy. (2010). The wild and weedy apothecary. Llewellyn Publications.

Jiri Stodola, Jan Volak. (1992). The illustrated encyclopedia of herbs. Their medicinal and culinary uses. Dorset Press.

Rosemary Gladstar. (2008). Herbal recipes for vibrant health. Storey Publishing.