Existe multitud de hierbas y remedios útiles que, si bien pueden no curar un problema de salud, sí son capaces de aliviar sus síntomas. Tan solo para el insomnio se recomienda té de manzanilla, tintura de valeriana y baños con aceite esencial de manzanilla. Cualquiera es eficaz en la mayoría de las personas, pero a veces, por alguna razón, no pasa nada, no vemos cambios y tampoco alivio.

Antes de que deseches el uso de la hierba y corras por un medicamento de venta libre, toma en cuenta varias causas por las que la hierba no te está funcionando.

Razones:

-Dosis bajas.

Sabemos que el uso de hierbas para aliviar problemas de salud puede generar temor entre muchas personas, e incertidumbre acerca de su eficacia. Cuestiones como “¿Y se me hace mal?” y “¿Qué tal si me intoxico?” llegan a ser comprensibles en quienes nunca han usado remedios herbales o su uso se limita a un ocasional té de manzanilla o una pomada para heridas leves.

Ya sea por temor u otra razón, lo cierto es que algunas personas llegan a consumir bajas dosis de un remedio, y esto puede ser un motivo por el cual no produce un efecto significativo en el cuerpo. Es muy importante, sobre todo en el caso de remedios de uso interno (tés, tinturas, píldoras, etcétera), tomar la dosis adecuada para que los constituyentes activos de las hierbas generen buenos resultados.

Si la receta del té indica “toma 3 tazas a lo largo del día”, bebe esas 3 tazas y no solo 1. Si menciona “puedes beber 3 o 4 tazas”, toma un máximo de 4 si 3 no son suficientes. En caso de que indique “toma de 1 a 6 tazas”, puedes consumir 1, pero si no ves resultados aumenta la dosis sin pasarte de 6. Lo mismo sucede con los demás remedios. Claro está, toma en cuenta las indicaciones y contraindicaciones de las hierbas, y evítalas si es necesario.

Mal uso de las hierbas medicinales.

-Hierbas equivocadas.

Cada hierba tiene constituyentes activos específicos, aunque muchos de estos están presentes en muchísimos tipos de hierbas más. A veces no tenemos disponible la hierba que indica la receta y pensamos que usando una parecida el efecto será el mismo. Pues bien, el que una planta se parezca a otra no significa que sus propiedades son las mismas. Toma el ejemplo de las especies del género Aloe: mientras que la sábila (Aloe vera) es segura y eficaz para problemas de la piel, otras especies del género son tóxicas y no deben utilizarse.

Además de ser potencialmente peligroso, sustituir hierbas puede modificar la composición deseada del remedio, y ser ineficaz para lo que deseamos aliviar.

-Preparación incorrecta.

Los tés deben dejarse reposar durante 5-20 minutos, las tinturas entre 2 y 6 u 8 semanas, y las cataplasmas deben aplicarse frecuentemente húmedas y calientes. Las temperaturas, medidas, tiempos de reposo y cantidades pueden variar, pero es necesario seguir las indicaciones generales para que las hierbas “suelten” sus constituyentes. Si usas ½ cucharilla de una hierba para una preparación que necesita 2 cucharillas, y la dejas reposar durante 5 minutos en vez de los 30 minutos que se indica, es posible que el remedio no tenga el efecto deseado. Y de modo similar, si aplicas la cataplasma fría el calor no podrá aliviar la inflamación de una articulación dolorida.

-Remedio inadecuado.

Hay hierbas que son más adecuadas para ciertas preparaciones y dolencias. Por ejemplo, un té de manzanilla puede aliviar un leve o moderado dolor de cabeza por tensión, estrés o ansiedad, pero por lo regular no es tan potente como para reducir el intenso dolor de una migraña, por lo que en este último caso es mejor optar por otras hierbas y preparaciones, como las que usan matricaria (Tanacetum parthenium). Es cuestión de comparar.

-Hierbas de mala calidad.

¿Ya verificaste que tu hierba es adecuada para tu dolencia, ya preparaste tu remedio tal como se indica y lo has tomado en dosis correctas, pero sigue sin funcionarte? La causa podría ser una hierba marchita o en malas condiciones. Es importante usar aquellas sanas, sin manchas, sin partes carcomidas y sin polvos o sustancias extrañas en su superficie. Tampoco es recomendable usar aquellas que han crecido en sitios contaminados o que se han mojado por la lluvia. Todos estos factores pueden afectar la composición química de las hierbas.

También es posible que estés usando la parte incorrecta de la planta.

¿Qué puedo hacer?

En primer lugar, verifica que tu hierba y tu remedio no tengan los problemas mencionados, y pon mucha atención a las indicaciones y contraindicaciones. No obstante, aunque todos compartimos una anatomía prácticamente igual, cada organismo tiene un metabolismo propio, y entonces puede funcionar de forma distinta a la de otras personas. Lo mismo sucede con muchos medicamentos convencionales: a veces, los que son buenos para unos no funcionan tan bien en otras personas.

Los tiempos de aplicación de cataplasmas, ungüentos, bálsamos, compresas, baños y otros remedios de uso externo varían, pero generalmente son seguros y puedes usarlos varias veces y probar con otros si alguno no te funciona. En el caso de los remedios de uso interno debes tener un poco más de cuidado, pero puedes probar con alguno más si uno no es efectivo. Recuerda: sigue las indicaciones de la receta, y escucha a tu cuerpo.

 

 

Fuentes

Rosemary Gladstar. (2012). Medicinal herbs. A beginner’s guide. Storey Publishing.

David J. Owen. (2002). The herbal internet companion. Herbs and herbal medicine online.EstadosUnidos: The Haworth Press, Inc.

https://en.wikipedia.org/wiki/Aloe