Atentos a los falsos remedios.

Los remedios naturales, como siempre hemos señalado, son un complemento para lograr el bienestar del cuerpo ante diversas dolencias, malestares o enfermedades. Sin embargo, jamás  hemos descartado la gran importancia que tiene la medicina científica en la salud del cuerpo.

Sencillamente existen deficiencias que la propia naturaleza no puede resolver y gracias a los avances de la medicina, el ser humano tiene la posibilidad de vivir más años al librar enfermedades que años atrás eran consideradas irreversibles y fulminantes.

Los remedios naturales son un excelente complemento que ayudan al cuerpo a sanar más rápido y a reducir síntomas ante diversos padecimientos, siempre y cuando sigamos las recomendaciones e informemos al médico sobre su uso y las dosis utilizadas.

Falsos remedios (Video)

“Si es natural, es bueno”.

Existe un falso mito que nos dice “Si es natural, es bueno”. Infortunadamente esta afirmación no es del todo correcta y su práctica podría afectarnos más que aliviarnos.

Existen hierbas y remedios que no son aptos para personas con ciertas deficiencias de salud y eso es algo que señalamos en nuestros apartados de precauciones. No obstante, muchos artículos y documentos omiten esta parte y sugieren soluciones naturales de manera general para cualquier tipo de persona, sin importar su situación clínica.

Remedios naturales como alternativa para el cuidado de la salud.

Productos “milagro” como “Chupapanza” (existe), licuados “detox”, fajas moldeadoras, suplementos en licuados, parches y tratamientos con inyecciones, entre muchos otros, figuran en el mercado como parte de una solución a los problemas más comunes como la obesidad, flacidez, celulitis, arrugas y diversos problemas de salud.

Lo alarmante, es cuando las industrias dedicadas a este rubro intentan manipular al consumidor añadiendo términos amables y familiares como “de origen natural”, “con extracto natural”, “con ingredientes naturales”, y todo lo relacionado con la Madre Tierra.

Ningún producto “resultados en un mes” o “sin mayor esfuerzo”, puede ser confiable.

Si combinamos dichos términos conocidos con algunos datos verídicos y otros falsos, exageraciones, técnicas de venta “hágalo usted mismo”, “resultados en un mes o le devolvemos su dinero” y “sin mayor esfuerzo”, además de individuos con batas blancas y posiblemente con carreras profesionales, tenemos como resultado un negocio exitoso al que no le faltarán clientes.

Esto es sin duda, un riesgo que el público está dispuesto a tomar sin incluso saberlo. La industria de los suplementos alimenticios y productos para bajar de peso obtienen ganancias millonarias año tras año, producto de la falta de información y probablemente, de las pocas ganas por invertir dinero, tiempo y esfuerzo en restaurar el cuerpo.

¡Cuidado! ya que el dinero y tiempo invertido podría ser mucho más elevado que el que se invertiría en correctos planes de alimentación y actividad física diaria. Un cóctel de medicinas cuesta mucho más que un plato de pescado con ensalada.

Productos peligrosos para perder peso.

Los productos “detox” simplemente no tiene nada de “detox”, es decir, que se encargan de eliminar las toxinas del cuerpo, tarea que hace con excelencia el hígado y los riñones. El organismo se encarga por sí mismo de liberar todas las toxinas que no necesitamos a través de la orina y el excremento. Los colores adicionales que podríamos ver en nuestras deposiciones después del consumo de productos detox, derivan de un exceso de elementos que el cuerpo no pudo disolver, sencillamente porque no era necesario. Tales colores extraños no son parte de aquello que estaba haciéndonos un mal y que por fin hemos liberado.

Prueba estos Deliciosos Jugos para Reactivar tu Energía.

El poder de la mente podría hacernos creer que todo ello funciona, al grado de recomendarlo como se hace con cualquier crema corporal o champú con queratina. Pero el riesgo que implica recomendar productos de salud sin ser profesionales, es un punto importante que debemos modificar si no queremos poner en riesgo la integridad de nuestros conocidos, amigos, y familiares.

Muchos de los productos que se comercializan no cuentan con la aprobación de instituciones oficiales de salud al carecer de documentación que avale su eficiencia y seguridad en los ingredientes utilizados.

Es difícil convencer al consumidor de que su salud está en peligro y está confiando en quien no debe.

Algunos de ellos poseen cantidades peligrosas de plomo y químicos que reaccionan al contacto con el cuerpo “para demostrar que están haciendo efecto”. La acumulación de vitaminas y minerales que no necesitamos más, contenidas en licuados y suplementos saborizados, es tan dañina como una pésima alimentación.

“En 2007, un grupo de médicos del University Medical Center de Israel reportaron en el Journal of Hepatology 12 pacientes con lesión hepática asociada el consumo de la marca más popular de suplementos alimenticios. Once de ellos mejoraron al suspender el consumo de los productos. Tres reanudaron el consumo y volvieron a presentar hepatitis. Un paciente desarrolló falla hepática.” Fuente: El espectador.

Ningún producto de venta en supermercados, por Internet, por televisión, por catálogo o por pedidos vías redes sociales, funciona. Los “rebotes”, los efectos secundarios y los daños internos, son cuestiones que no ocurren al día siguiente, sino después de varias semanas, meses o incluso años de uso. Es por ello que ha sido tan difícil convencer al consumidor de que su salud está en peligro y está confiando en quien no debe.

Es difícil comprobar la ineficiencia de dichos productos porque sus consumidores promedio suelen tener hábitos de alimentación muy malos y vida sedentaria. Entonces, los males se atribuyen a tales razones; algo que “salva” de la responsabilidad a los productos consumidos. Por el contrario, las personas más sanas, no suelen recurrir a este tipo de soluciones cuando saben muy bien que todo resultado proviene de los buenos hábitos.

También podríamos acudir a la información científica disponible en diversos canales de comunicación. La cual explica claramente los riesgos de consumir productos de dudosa fabricación y procedencia; pero el hábito de la lectura no siempre es prioridad.

Entonces, ¿qué es lo que realmente funciona?

Perder peso, reducir celulitis, eliminar flacidez, atenuar arrugas o cualquier cosa que nos cree incomodidad al espejo, se trata naturalmente con alimentación, actividad física y hábitos cotidianos.

Sigue las recomendaciones de los profesionales de la salud.

No hay fórmula, máquina de ejercicio, polvo, crema, licuado, cápsula, faja o ungüento que pueda resolvernos los problemas de salud cuando estos provienen de adentro y de varios factores que nunca son mencionados en la venta de productos “milagro”.

La solución es visitar al médico para conocer nuestro estado de salud y tener la información correcta que vamos a indicar a nuestro nutricionista, quien llevará un plan de alimentación adecuado y adaptado a nuestra edad, antecedentes clínicos, alergias, rutina diaria, etc., etc. De igual manera, este profesional nos recomendará qué actividad física es la mejor para nosotros. No necesariamente debemos inscribirnos a un gimnasio y levantar pesas ante los gritos del entrenador. Correr, trotar, saltar la cuerda, tener rutinas de bicicleta, nadar o hacer aerobics, puede ser suficiente para lograr el bienestar que tanto anhelamos.

Cultiva tus Propias Plantas Medicinales.

Dormir lo suficiente, tratar los problemas de sueño, reducir el consumo de tabaco, cafeína, alcohol, no cenar de manera abundante, no saltarse el desayuno, etc., etc. parecen reglas complicadas, pero son necesarias y fácilmente aplicadas cuando se vuelven parte de una rutina diaria.

¿No hay capital suficiente? Las medicinas para curarnos ante erradas decisiones son mucho más caras que disfrutar de una vida plena a base del cuidado y la prevención. Cuidar la salud jamás será una mala inversión.

¿Todos los suplementos son malos?

Consumo de suplementos alimenticios.

No, pero deben ser recomendados por un médico o nutricionista. Puede ser posible que a nuestro cuerpo le haga falta cierta cantidad de nutrientes o tengamos deficiencia de vitaminas específicas que tengan que ser obtenidas fuera de nuestra alimentación, como por ejemplo, con un licuado hecho al momento e ingerido al momento; con ingredientes naturales sin elementos añadidos que se acumulen en el organismo y que a largo plazo afecten órganos y funciones.

Confiemos en los que han dedicado años al estudio de la salud y bienestar integral, así como en el poder que tienen los alimentos e ingredientes naturales, siempre bajo un uso responsable y totalmente informado.