Ya sabes cuándo es el mejor momento para recolectar las raíces, flores, corteza, frutos, hojas, semillas o las partes de la hierba que necesitas para preparar tus remedios caseros. Ahora llega la ocasión para hacerlo, pero antes, ¿con qué las recogerás?

Tijeras, cuchillos, navajas, pinzas… la forma en que recolectas las hierbas es tan importante como el momento en que lo haces, porque, al igual que los animales y nosotros mismos, su estructura se conforma por delicados tejidos que si se dañan pueden afectar toda la hierba.

Pero no hay de qué preocuparse. La recolección de hierbas medicinales no es un trabajo difícil, solo requiere delicadeza, cuidado y algunas herramientas útiles para facilitar la labor.

Necesitas:

-Tijeras de podar.

-Cuchillo o navaja de bolsillo.

-Hori hori (un cuchillo especial que cuenta con una hoja afilada en ambos lados).

-Bolsas de papel.

-Cesta grande, que no sea de plástico.

Usa:

-Guantes.

-Camisa de manga larga.

-Pantalones largos.

-Botas de goma.

-Chaqueta de lona.

Tu vestimenta es importante, ya que te protegerá de quemaduras solares mientras estás al aire libre, de picaduras de insectos y de espinas o sustancias que pueden liberar las hierbas e irritar la piel.

Procura que el cuchillo y las tijeras estén muy bien afiladas, y evita el uso de bolsas de plástico, ya que hacen sudar a las plantas y no querrás regresar a casa con unas hierbas húmedas. Por lo general, es importante también evitar recolectarlas después de que ha caído lluvia. Deben estar lo más frescas y secas posible para preservarlas de la manera elegida.

Una vez que estés en el jardín, revisa minuciosamente el estado de las partes de las hierbas. Si vas a recolectar hojas procura que estas estén libres de manchas amarillentas, marrones o grises, porque esto podría ser un signo de enfermedad causada por organismos como bacterias, hongos y virus. Tampoco recojas aquellas que tengan en su superficie muchos insectos como cochinillas, ni las que se encuentran en un área contaminada porque podrían ser tóxicas y dañinas para tu salud.

Calcula la cantidad que vas a recoger, a fin de evitar obtener más de lo que realmente necesitas. Debes dejar suficientes hierbas para que se regeneren de forma natural. Esto último es muy importante si la recolección se realiza en un área silvestre. En este caso, infórmate bien para no recoger alguna hierba que está amenazada o escasa en su hábitat natural.

Recolecta:

-Si vas a recoger raíces subterráneas, incluidos los rizomas, puedes usar el hori hori para excavar alrededor de la hierba o hacer palanca. Hazlo con cuidado, ya que mucha fuerza o rapidez podría dañar las raíces.

-Corta las hojas con la navaja o las tijeras si están completamente abiertas, y evita las que están muy jóvenes o semicerradas. Las flores o botones también pueden ser cogidos con estas herramientas.

-Si necesitas solo el tallo herbáceo, córtalo con las tijeras o el cuchillo. No lo arranques de raíz. Si está muy duro, por ningún motivo lo dobles varias veces para aflojarlo, porque esto hace que se dañen los tejidos.

-Los frutos, las hojas y otras partes suaves pueden recogerse con las manos. Las flores no deben ser estrujadas; si no salen fácilmente mejor córtalas.

-Deposita las hierbas en la canasta o en la bolsa. Estas deben ser de un material natural para evitar que suden. En caso de recoger muchas hierbas colócalas en una canasta y no en una bolsa para que no se aplasten o se mezclen entre sí. Las canastas suelen ser más prácticas por su asa, pero usa lo que te parezca más cómodo.

Ya que tengas las hierbas, puedes llevarlas a casa y usarlas inmediatamente o preservarlas para elaborar después remedios medicinales.

 

Fuentes:

https://en.wikipedia.org/wiki/Hori_hori

Andrew Chevallier. (2007). Herbal remedies. Estados Unidos: DK Publishing.

James Green. (2000). The herbal medicine maker’s handbook. A home manual. Estados Unidos: Crossing Press.

Sof McVeigh. (2013). Treat yourself natural. David & Charles.

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