Se llama vitamina E a un grupo de compuestos solubles en grasa (liposolubles), que incluye tocoferoles y tocotrienoles. Seguramente la conoces como la vitamina que se recomienda para mejorar el aspecto de la piel, y como un nutriente esencial para mantener la salud del cuerpo.

Es una vitamina que se encuentra de forma natural en varios alimentos, y sus beneficios se aprovechan tanto interna como externamente; esto es, dentro del organismo y en la piel y cabello, principalmente. Es importante para el mantenimiento óptimo del sistema inmunitario, para elaborar glóbulos rojos y tejido muscular y para prevenir la oxidación de ácidos grasos, entre otras funciones.

La vitamina E es destruida por el oxígeno, el agua con cloro, los suplementos de hierro inorgánicos y los fármacos con estrógenos. Es un antioxidante, por lo que ayuda a reducir el daño a las células que se produce cuando el oxígeno se combina con otras sustancias.

Debe formar parte de una dieta balanceada; la dosis diaria recomendada es de 12-15 mg o 400 UI.

¿Qué efectos tiene la vitamina E en la salud?

Tomada internamente tiene múltiples beneficios, y en remedios externos ayuda a mejorar la piel afectada por algunos problemas. Se sabe que incrementa la producción de anticuerpos y mejora la resistencia ante agentes patógenos (por eso mejora la función del sistema inmunitario), especialmente virus, y coadyuva en otros procesos metabólicos.

Como antioxidante, es un agente que protege al organismo del daño de los radicales libres pues aumenta las células T auxiliares, fortalece las membranas de unas células de los tejidos conocidas como macrófagos, y promueve la regeneración de los tejidos y la producción de colágeno.

La aplicación de remedios con vitamina E es muy recurrida para el tratamiento de cicatrices y estrías; asimismo, puede retardar el proceso de aparición de arrugas en la piel. Por otra parte, ayuda a prevenir la infertilidad en hombres y mujeres; en ellos incrementa del número y movilidad de los espermatozoides.

Es importante para el mantenimiento óptimo del sistema inmunitario, para elaborar glóbulos rojos y para prevenir la oxidación de ácidos grasos, entre otras funciones.

Hierbas ricas en vitamina E:

En general, puedes encontrar vitamina E en verduras verdes cocidas, huevos, granos enteros, pescados y mariscos, aves, semillas y nueces y germen de trigo. Mira estas fuentes:

Avena (Avena sativa). La avena común es una buena fuente de vitamina E, de uso tanto interno como externo. Los granos secos en decocción son un típico remedio para el eccema y otros problemas cutáneos.

Mirtilo o arandanera (Vaccinium myrtillus). Es una hierba más conocida por su contenido de vitamina C, pero también tiene una cantidad de vitamina E que la hace adecuada para su consumo.

Mango (Mangifera indica). Sí, el mango es también más conocido por ser rico en vitamina C, pero una taza de rodajas del fruto ofrece el 12 % de vitamina E diario.

Trigo (Triticum aestivum). El germen de trigo contiene altos niveles de esta vitamina.

Amaranto (Género Amaranthus). Además de ser deliciosas, las semillas de amaranto proporcionan una buena cantidad de vitamina E en forma de tocotrienoles, que tiene beneficios sobre la salud del corazón al reducir la síntesis de colesterol.

Quinoa (Chenopodium quinoa). Las semillas de esta hierba son una buena fuente de la vitamina.

Almendro (Género Prunus). Las almendras, además de ser ricas en grasas, también lo son en este nutriente. El aceite de almendras dulces (Prunus dulcis) es ampliamente utilizado en la industria cosmética pues ayuda a suavizar y humectar la piel y el cabello.

Avellano americano (Corylus americana). 3 onzas y media de las avellanas de esta especie aportan un 89 % de la ingesta diaria recomendada.

Macadamia integrifolia. Las nueces de Macadamia son ricas en vitamina E, y el aceite puede contener hasta más de 4.5 veces la cantidad de la del aceite de oliva.

Olivo (Olea europea). El aceite de oliva es un remedio antiquísimo para problemas de la piel. Los frutos contienen gran cantidad de tocoferoles.

Girasol (Helianthus annuus). Curiosamente, el aceite de sus semillas contiene más vitamina E que cualquier otro aceite de origen vegetal.

En general, las semillas y los frutos secos son excelentes para obtener vitamina E.

Otras:

  • Eleuterococo o ginseng siberiano (Eleutherococcus senticosus).
  • Mirtilo o arandanera (Vaccinium myrtillus).
  • Pacano o pecán (Carya illinoinensis).
  • Pino piñonero (Pinus pinea).
  • Nogal común (Juglans regia).
  • Sésamo (Sesamum indicum).
  • Pistachero (Pistacia vera).

 

Fuentes

Anne McIntyre. (2005). Herbal treatment of children. Western and ayurvedic perspectives. Estados Unidos: Elsevier Butterworth-Heinemann.

Andrew Chevallier. (2007). Herbal remedies. Estados Unidos: DK Publishing.

Jiri Stodola, Jan Volak. (1992). The illustrated encyclopedia of herbs. Their medicinal and culinary uses. Dorset Press.

David Hoffmann. (2003). Medical herbalism. The science and practice of herbal medicine. Estados Unidos: Healing Arts Press.