¿Te imaginas tener un fuerte dolor de cabeza y no vivir en Europa para recolectar valeriana (Valeriana officinalis) y prepararte un remedio con ella? ¿O tener lombrices y no poder ir a México para conseguir epazote (Dysphania ambrosioides) y usarlo para expelerlas? Afortunadamente eso ya no suele ser un problema en tiempos modernos, pues muchas hierbas nativas se han introducido en otras regiones del mundo, se han naturalizado y crecen de forma silvestre o bien, se cultivan.

El cultivo de hierbas es una actividad común, pues estas son usadas como condimento de muchos platillos, pero también se les aprovecha por sus usos cosméticos y medicinales. En un principio, el cultivo de hierbas se practicó para tenerlas fácilmente disponibles y obtener así fibras, alimentos y medicina. Gracias al contacto entre pueblos por medio de guerras, migraciones y comercio, la diversidad de cultivos se amplió.

Una recolección inadecuada puede dañar toda una planta e incluso todo un cultivo.

Hoy en día basta con ir al supermercado, herboristería, tienda naturista o almacén similar para conseguir casi cualquier hierba, ya sea fresca o seca, y es que suelen ser cultivadas para su comercio nacional e internacional. Por ejemplo, la sábila (Aloe vera) es una planta nativa de gran parte de África que ya los antiguos egipcios usaban para embellecer y cuidar su piel, pero el descubrimiento de otras maravillosas propiedades la hicieron una hierba medicinal importante que fue introducida y hoy se cultiva en casi todo el mundo.

Muchas hierbas son ya tan escasas o crecen en lugares de difícil acceso que tienen que ser cultivadas comercialmente. Algunos países cultivan hierbas medicinales a gran escala para su exportación a muchos países que por su clima o su terreno no pueden hacerlas crecer.

Jardines de hierbas

Cuando las hierbas medicinales están al alcance de cualquier bolsillo y a unos cuantos pasos, resulta fácil usarlas. Pero, ¿no sería más seguro y barato cultivar tus propias hierbas?

Es lo que las personas de hace miles de años pensaron, y por eso comenzaron a crear jardines de hierbas, es decir, espacios abiertos con varias divisiones en las que se desarrollan diversos tipos. Los antiguos monasterios cristianos, así como muchas universidades del siglo XVI y grandes castillos y edificios de los siglos XVII y XVIII tenían espléndidos jardines de hierbas con los que abastecían sus cocinas para preparar medicinas y tratamientos cosméticos.

Algunos jardines son exclusivamente medicinales, pero otros incluyen muchos tipos más de hierbas. El cultivo es relativamente fácil. Se necesita un espacio suficiente, según las hierbas, su tamaño y su cantidad. Los árboles considerados hierbas, como el saúco, requieren naturalmente un espacio más amplio y mayor profundidad que los pimientos y la manzanilla, por ejemplo.

Los jardines de hierbas pueden tener cualquier forma y tamaño, y cultivar solo uno o varios géneros, aunque por lo general el jardín se divide en segmentos en los que se siembra un tipo de planta en cada uno de ellos. Puede hacerse fácilmente uno en pequeños contenedores, e incluso en escaleras y ventanas viejas, en las que los espacios funcionan perfectamente como divisiones entre las diferentes especies.

Existe prácticamente una infinidad de tipos de diseños de jardines de hierbas, pero dos son los mayormente elegidos:

Clásicos. Tienen una forma geométrica y sus compartimientos son simétricos, generalmente cuadrados, rectangulares, circulares y en forma de estrella. Son fáciles de trazar, y perfectos cuando la forma del espacio ya existe. Los compartimientos permiten un cultivo ordenado y fácil de seguir.

Románticos. Aunque pueden comenzar con un trazado geométrico, su forma no es tan simétrica ni exacta como la de los jardines clásicos. Incorporan muchos tipos de hierbas que pueden disponerse de forma menos ordenada, incluso se usan plantas trepadoras que corren por árboles y paredes.

Muchos jardines románticos aparecen simplemente como setos o jardines rocosos, pero también pueden instalarse al lado de otros cultivos, incluso frutales.

Cuidado de los cultivos

El cultivo comercial suele requerir fertilizantes para aumentar la productividad y evitar la pérdida de las cosechas. Por lo general, el suelo debe ser rico en nutrientes y bien drenado, aunque cada especie de hierba tiene sus propios requerimientos. Algunas, como la sábila, pueden crecer en suelos arenosos debido a que están adaptadas a los ambientes desérticos, pero otras son más delicadas y necesitan mayor cantidad de agua. Es raro que necesiten poda, pero eso sí, hay que mantener la atención en cualquier cambio de color o textura de las hojas y los tallos, porque podrían ser afectadas por parásitos.

El cuidado de las hierbas medicinales implica también la forma en la que se cosechan; una recolección inadecuada puede dañar toda una planta e incluso todo un cultivo.

 

Fuentes:

Deni Bown. (1996). Enciclopedia de las hierbas y sus usos. España: Grijalbo Mondadori.

Jiri Stodola, Jan Volak. (1992). The illustrated encyclopedia of herbs. Their medicinal and culinary uses. Dorset Press.

Rosemary Gladstar. (2012). Medicinal herbs. A beginner’s guide.
Storey Publishing.

James Green. (2000). The herbal medicine maker’s handbook. A home manual. Estados Unidos: Crossing Press.

http://www.kew.org/science-conservation/plants-fungi/aloe-vera-aloe-vera

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