Las hierbas medicinales tienen, como cualquier otra planta, partes reconocidas que conforman su estructura anatómica. La preparación en casa de remedios herbales medicinales requiere el uso de segmentos de una o más plantas, pero cada parte tiene características particulares y por lo tanto deben ser recolectadas de forma especial. Esto es importante para aprovechar al máximo los constituyentes activos de las hierbas.

Forma de recolección según las partes de las hierbas.

Raíces. Son las partes subterráneas que fijan la planta al suelo. Generalmente se recolectan a principios de la primavera y justo antes de la floración, cuando tienen la mayor cantidad de constituyentes activos, aunque en algunas plantas se recolectan en otoño.

Hojas. Partes aéreas en donde comienza el proceso de fotosíntesis. Son estas las que reciben la mayor parte de su energía durante el tiempo en que brilla el sol, por lo que lo mejor es recolectarlas al mediodía y antes del período de floración. No obstante, algunas se recogen entre el período de floración y la maduración del fruto y las semillas. Evita aquellas con manchas pardas o amarillas.

Flores. Son las estructuras reproductivas de las plantas, fácilmente reconocidas por sus pétalos y sus colores. También es preferible cosecharlas al mediodía, cuando suelen estar a punto de estar totalmente abiertas, y evitar hacerlo en la mañana y cuando el tiempo está húmedo. Es mejor recogerlas sin tocar los pétalos, y nunca deben colocarse en una bolsa de plástico porque esto las hace sudar. Por lo general, las flores totalmente abiertas ya han perdido algo de su potencia medicinal.

Frutos. Estos órganos se derivan de las flores. En herbología es poco común usar las frutas (manzana, pera, sandía, kiwi, etcétera) para hacer remedios medicinales, pero muchos frutos sí se usan, como las bayas. Estas se recogen poco maduras para que no se descompongan o queden suaves rápidamente. Sin embargo, si con ellas se preparará una tintura, bien maduras son ideales.

Los bulbos deben recogerse apenas están maduros, o bien, poco tiempo después de la pérdida de las hojas.

Semillas. Se encuentran dentro de los frutos y son las que dan lugar a nuevas plantas. Se recogen cuando el fruto está apenas maduro. Es mejor así, ya que una semilla totalmente madura puede haber perdido un poco de su potencia medicinal. Esto es muy importante cuando se trata de semillas culinarias como las del eneldo (Anethum graveolens) o el hinojo (Foeniculum vulgare).

Tallos. Estos crecen en dirección opuesta a la de las raíces, sostienen las hojas, las flores y los frutos y, en sentido estricto, son delgados, alargados y fibrosos en las hierbas. Todas las plantas con flores cuentan con tallos.

Al momento de recolectarlos, cuando son jóvenes y frescos, es importante no arrancarlos y dejar las raíces para permitir el crecimiento de la hierba y las futuras cosechas. Lo mejor es cortarlos con unas tijeras de podar o un cuchillo bien afilado; el acto de arrancarlas puede dañar los tejidos.

El mejor momento para recoger los tallos leñosos es después de la caída de las hojas, mientras que es mejor recolectar los herbáceos cuando la hierba ya ha completado su follaje (hojas).

Rizomas. En realidad, los rizomas son tallos subterráneos que crecen de forma horizontal y que desarrollan varias raíces y brotes a lo largo. La raíz de jengibre (Zingiber officinalis) es el ejemplo más característico de un rizoma; cuando se habla de preparar remedios con jengibre generalmente solo se ocupa este. A diferencia de las raíces comunes, cuando se recolectan los rizomas las hierbas no mueren y pueden volver a crecer raíces y brotes.

Los rizomas pueden ser recogidos a principios de la primavera y muy temprano por la mañana, que corresponden a los períodos de reposo, por lo que los nutrientes y demás sustancias químicas se encuentran aún en ellos. Hay que recordar que las raíces y los rizomas son los centros de almacenamiento de las plantas.

Cuando ya tengas rizomas, NUNCA los laves tallándolos enérgicamente con un cepillo, ya que esto provoca la pérdida de importantes constituyentes activos.

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Corteza. Muchos arbustos se usan en herbología para preparar remedios medicinales. Estos, al igual que los árboles, tienen corteza: la capa externa de los tallos, los troncos y las raíces. Es más fácil obtenerla de ramas, tallos o troncos cortados, o de los arbustos jóvenes, y preferentemente en primavera antes de la floración o en otoño después de que las hojas se hayan caído.

La canela (Cinnamomum verum) es el perfecto ejemplo de corteza utilizada en remedios herbales.

Madera. Es el contenido sólido de los árboles y está cubierto por la corteza. De acuerdo con la botánica las hierbas no tienen madera, pero a veces se incluye la de ciertos árboles en remedios medicinales. Normalmente no se necesita gran cantidad, por lo que puede obtenerse de una rama.

Hay que tener mucho cuidado al cortar la corteza y la madera, pues puede dejarse al árbol o arbusto vulnerable a infecciones y hasta provocar su muerte. Solo secciona una pequeña parte y no todo un anillo de corteza.

 

Fuentes:

Doreen Shababy. (2010). The wild and weedy apothecary. Llewellyn Publications.

Jiri Stodola, Jan Volak. (1992). The illustrated encyclopedia of herbs. Their medicinal and culinary uses. Dorset Press.

O. Phelps Brown. (1897). The complete herbalist. Estados Unidos.

Rosemary Gladstar. (2012). Medicinal herbs. A beginner’s guide. Storey Publishing.