¿Cómo entender el efecto de las hierbas medicinales sobre el cuerpo humano? Al igual que tú y los animales, las plantas se componen de diferentes sustancias químicas, es decir, tienen una composición química determinada. Pero no vamos a entrar en terrenos de la Química, sino que vamos a conocer algunos de los más importantes y conocidos principios o constituyentes activos de las hierbas medicinales que, al entrar en contacto con el cuerpo humano, ejercen un efecto en él.

-Aceites volátiles. Son componentes líquidos, incoloros y generalmente aromáticos de las células de las plantas, y se vaporizan cuando se exponen al aire a temperaturas normales o más altas. La mayoría de las plantas con aceites volátiles se caracterizan por despedir un aroma fragante, por lo que suelen usarse en la aromaterapia y la industria del perfume. Por lo general, el cuerpo puede absorberlos en mínimo 30 minutos, pero sus efectos suelen durar muchas horas.

Ejemplos: Rosas (Género Rosa), árbol de té (Camellia sinensis), tomillo (Thymus vulgaris) y eucalipto (Eucalyptus globulus).

Propiedades terapéuticas: Estimulantes, sedantes, antiinflamatorias, insecticidas, antisépticos, fungicidas, irritantes, aromáticos, expectorantes, antirreumáticos, rubefacientes, antihelmínticos, digestivos, carminativos, etc.

Al igual que tú y los animales, las plantas se componen de diferentes sustancias químicas.

-Alcaloides. Compuestos de propiedades alcalinas, insolubles en agua, muchas veces sólidos blancos y de sabor frecuentemente amargo. Tienen un fuerte efecto sobre el sistema nervioso central y pueden ser adictivos. Algunos son muy tóxicos.

Ejemplos: Planta del opio (Papaver somniferum), amapola de California (Eschscholzia californica) y belladona (Atropa belladona).

Propiedades terapéuticas: analgésicos, vasoconstrictoras, antiespasmódicas, tranquilizantes, anestésicas, estimulantes, broncodilatadoras, antimicrobianas, antiinflamatorias, narcóticas, etc.

-Cumarinas. Se derivan del ácido cinámico y tienen un característico olor a hierba recién cortada. Se encuentran en muchísimas plantas de más de 30 familias. Algunas cumarinas, si se inyectan, son anticoagulantes, pero ingeridas generalmente pierden mucho de este efecto.

Ejemplos: Trébol de olor amarillo (Melilotus officinalis), castaño de indias (Aesculum hippocastanum) y apio (Apium graveolens).

Propiedades terapéuticas: Antiespasmódicas, antibacterianas, anticoagulantes, antifúngicas, etc.

-Taninos. Son compuestos polifenólicos incoloros que tienen una particularidad: coagular proteínas, alcaloides y metales pesados. Pueden reducir la sensibilidad y por tanto, aliviar el dolor. Suelen encontrarse en las hojas, la corteza, los frutos inmaduros, las agallas, el tejido vascular y la cubierta de las semillas. Su principal acción terapéutica es la de formar una capa protectora sobre las heridas de la piel que las protegen de bacterias y permiten la rápida curación.

Ejemplos: Tormentila o sietenrama (Potentilla erecta), rosas, abedules, sauces y avellano de bruja (Hamamelis virginiana).

Propiedades terapéuticas: astringentes, antisépticas, antiinflamatorias, antiirritantes, etc.

-Glucósidos. Son moléculas y productos del metabolismo de las plantas. Algunas de las más potentes hierbas medicinales que los contienen son muy tóxicas. Existen varios tipos de glucósidos, pero los más conocidos son: 1) cardíacos, que afectan las contracciones del corazón; 2) cianogénicos, que afectan la respiración y las pulsaciones. Aquellas hierbas con glucósidos cardíacos frecuentemente son tóxicas.

Ejemplos: Ajo (Allium sativum), dedalera (Digitalis purpurea), saúco negro (Sambucus nigra) y cerezo negro americano (Prunus serotina).

Propiedades terapéuticas: antiespasmódicas, sedantes, amargas, estimulantes, antibióticas, relajantes, etc.

-Saponinas. Compuestos de estructura similar a la de las hormonas humanas. Son jabonosas en el agua y de sabor generalmente amargo. En realidad, son glucósidos. Si se inyectan en pequeñas cantidades pueden disolver las células rojas de la sangre. Se les reconoce por su acción sobre las paredes de las venas y las arterias para disminuir la coagulación sanguínea y los niveles de colesterol.

Ejemplos: Saponaria o jabonera (Saponaria officinalis) y gordolobo (Verbascum thapsus).

Propiedades terapéuticas: antiinflamatorias, diuréticas, estimulantes, hormonales, expectorantes, diuréticos, etc.

-Amargos. Son diversos compuestos químicos cuyo punto en común es su intenso sabor amargo que tiende a irritar las papilas gustativas, estimular el apetito y el flujo de jugos digestivos, bilis y otros fluidos corporales. Se prescriben sobre todo para la pérdida de apetito, mala digestión, gastritis y acidez.

Ejemplos: Gentianas (Familia Gentianaceae) y achicoria común (Cichorium intybus).

Propiedades terapéuticas: sedantes, expectorantes, antiinflamatorias, antibióticas, etc.

-Mucílagos. Los mucílagos son mezclas de polisacáridos que cuando se disuelven en agua fría se hinchan y se tornan viscosos, y se vuelven gelatinosos en agua caliente. Al pasar por los sistemas respiratorio y digestivo forman una capa sobre las membranas mucosas que las protege de la irritación.

Ejemplos: Tragacanto (Astragalus gummifer) y tusilago (Tussilago farfara).

Propiedades terapéuticas: laxantes, antidiarreicos, etc.

-Antraquinonas. Son glucósidos de color amarillo que al usarse internamente irritan y estimulan la pared del intestino grueso. Hierbas con antraquinonas no deben usarse por largos períodos de tiempo.

Ejemplos: Acedera (Rumex crispus) y espino cerval (Rhamnus catharticus).

Propiedades terapéuticas: laxantes, purgantes, etc.

-Gomas y resinas. Son sustancias líquidas viscosas, cristalinas o no cristalinas que exudan ciertos árboles y que suelen perder componentes volátiles mediante la evaporación.

Ejemplos: Guggul (Commiphora wightii) y caléndula (Calendula officinalis).

Propiedades terapéuticas: Antimicrobianas, antiinflamatorias, etc.

-Flavonoides. Estos compuestos brindan un color amarillo o anaranjado a las hierbas y sus frutos, y suelen tener un sabor dulce o amargo. Muchas hierbas con flavonoides se usan para tratar problemas vasculares.

Ejemplos: Buchu (Agathosma betulina) y regaliz (Glycyrrhiza glabra).

Propiedades terapéuticas: Antioxidantes, antiinflamatorias, sedantes, antimicrobianas, diuréticas, antiespasmódicas, colagogas, hipotensivas, antivirales, etc.

Fuentes:

Deni Bown. (1996). Enciclopedia de las hierbas y sus usos. España: Grijalbo Mondadori.

Andrew Chevallier. (2007). Herbal remedies. Estados Unidos: DK Publishing.

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