Una vez que recolectas tus hierbas medicinales, tienes dos opciones: usarlas inmediatamente o guardarlas para utilizar después. Si no las necesitas inmediatamente, debes preservarlas bien para que no pierdan sus constituyentes activos ni sus propiedades. Es importante hacerlo pronto, porque el proceso de descomposición de la planta empieza rápido.

Puedes preservarlas fácilmente en casa mediante secado o congelación.

Secado

El secado de las hierbas medicinales requiere un ambiente determinado: temperatura estable de alrededor de 90 a 110 ºF (32-43 ºC), mínima humedad, buen flujo de aire y resguardo de la luz directa del sol. Temperaturas mayores de 110 ºF provocan que los aceites esenciales aromáticos se disipen, lo que puede ser desastroso si la intención es aprovechar las propiedades aromáticas de la hierba.

Es importante preservarlas pronto, porque el proceso de descomposición de la planta empieza rápido.

Métodos de secado:

-Si el lugar es naturalmente muy húmedo o la estación es lluviosa, es preferible utilizar un deshidratador o secador de alimentos. Úsalos a una temperatura de entre 90 y 110 ºF.

-Un método tradicional, simple y eficaz para hierbas de tallo herbáceo es atarlas en pequeños manojos con una banda de goma (sin apretar), y con ayuda de pinzas de madera colgarlas boca abajo de vigas, alambres, cuerdas u otro material para que queden suspendidas. Coloca los cortes de raíces y hongos enfilados de forma individual, y tallos y cápsulas de semillas en pequeños manojos. Pon una bolsa de papel alrededor de estas para recoger las semillas cuando se desprendan.

El lugar debe estar seco, semioscuro y libre de polvo e insectos. Las hierbas deberían secarse en un lapso de 24 a 48 horas. Si se les deja más tiempo, las enzimas de los tejidos vegetales descompondrían los valiosos compuestos químicos, que son los que tienen efectos en el cuerpo.

-Otra forma de secado es colocar las hierbas en una cesta o base de un material natural, limpio, seco y con agujeros que permitan el flujo de aire. Instala la cesta o base entre sillas o taburetes o cuélgalas con cuerdas de modo que se mantengan en suspensión, y coloca las hierbas. Sepáralas un poco para que se sequen uniformemente.

Es un método adecuado cuando se trata de hierbas con hojas y flores amplias y pesadas. Las raíces también se secan muy bien en cestas.

-Un horno convencional puede servir si se trata de porciones subterráneas de hierbas que necesitan secarse durante más tiempo; por ejemplo, el jengibre (Zingiber officinale), que tiene gruesos rizomas. Coloca los segmentos en la bandeja del horno y ponlos a secar a 50 o 60 ºC durante 2 o 3 horas.

Congelación

Quizá el método más sencillo de procesamiento y preservación es el de congelación, y lo mejor es que de esta forma la mayoría de las hierbas tienden a conservar casi todas sus propiedades físicas y químicas, como su color y su sabor. Corta las hierbas, colócalas en bolsas con cierre hermético y guárdalas en el congelador. También puedes machacarlas hasta convertirlas en puré, ponerlo en moldes para hielo y, una vez que los cubitos estén congelados, sacarlos de los moldes y almacenarlos en bolsas con cierre hermético.

Una idea muy utilizada es la de colocar trocitos de hierbas en moldes para hielo y cubrirlas con agua, así, puedes añadir los cubitos directamente a una taza de agua hirviendo para hacer fácilmente un té.

El método de congelación es ideal para hierbas de hojas blandas como la menta (Mentha x piperita) y el perejil (Petroselinum crispum). Afecta el color y la textura de la albahaca (Ocimum basilicum) ya que es una hierba muy sensible al frío; sin embargo, conserva su sabor y sus constituyentes activos.

¡No lo hagas!

-El horno de microondas puede secar las hierbas, pero altera sus propiedades. Evita usarlo.

-No destroces las hierbas. Puedes cortarlas; por ejemplo, los escaramujos de las rosas se secan mejor si se cortan por la mitad, pero en general estrujar los tallos, pétalos y hojas altera sus propiedades.

Almacenamiento

Cuando las hierbas ya estén secas, guárdalas en un recipiente de vidrio con tapa hermética en un lugar fresco, seco y alejado de la luz solar directa. Anota el nombre de la hierba y la fecha en que se almacenó. De esta manera pueden preservarse durante al menos un año, pero ante cualquier cambio de color u olor mejor deséchalas, porque seguramente habrán perdido o alterado sus propiedades.

Consejos

-Si las flores son grandes, como las de la caléndula (Calendula officinalis), puedes separar los pétalos y secarlos por separado en cestas. Si son pequeñas, como las de la lavanda (Lavandula angustifolia, L. officinalis), se dejan en sus tallos y se ponen a secar boca abajo con el primer método descrito.

-Si observas moho o manchas oscuras en las hojas, deséchalas, porque ya no tienen utilidad en la preparación de remedios caseros medicinales. Mejor recolecta de nuevo.

-Utiliza recipientes perfectamente limpios y bolsas o recipientes con cierre hermético (esto impide la penetración de humedad, bacterias y hongos).

 

Fuentes

Deni Bown. (1996). Enciclopedia de las hierbas y sus usos. España: Grijalbo Mondadori.

Doreen Shababy. (2010). The wild and weedy apothecary.Llewellyn Publications.

Rosemary Gladstar. (2012). Medicinal herbs.A beginner’s guide.Storey