El diseño de los supositorios los hace adecuados para su inserción en los orificios del cuerpo, ya sean la nariz, los oídos, la vagina o el recto, pero no la boca. Los bolos son prácticamente supositorios, pero como su nombre sugiere, suelen tener una forma redonda.

Típicamente, un supositorio es una pequeña pieza sólida de forma cilíndrica, cónica u ovoide que se funde dentro del orificio corporal y en donde los constituyentes activos de las hierbas o de los medicamentos comerciales son absorbidos en el torrente sanguíneo a través de la mucosa. Los supositorios que se insertan en la vagina generalmente se llaman pesarios.

Al principio, los supositorios fueron usados para tratar problemas locales, pero los médicos se dieron cuenta de que los principios activos pueden ser absorbidos desde el recto y entrar en el torrente sanguíneo general, por lo que comenzaron a usarse como medicamentos sistémicos. Son una buena opción para niños, bebés y ancianos cuando los remedios con hierbas medicinales tienen un sabor desagradable, y cuando se necesita una acción inmediata. El cuerpo procesa los supositorios de forma más rápida que los remedios orales, ya que no recorren todo el tracto digestivo.

Son una buena opción para niños, bebés y ancianos cuando se necesita una acción inmediata.

Los supositorios preparados con hierbas medicinales son muy efectivos. Algunos contienen hierbas que calman las membranas mucosas, disminuyen la inflamación y contribuyen al proceso curativo; otras son astringentes y ayudan en el tratamiento de hemorroides, y unas más estimulan los movimientos intestinales y promueven la evacuación. Algunos bolos se insertan en la vagina para aliviar infecciones, inflamación del cuello del útero y otras dolencias de la mujer. En general, las hierbas de bolos y supositorios pueden ser astringentes, emolientes, antimicrobianas, etcétera.

Hacer supositorios con hierbas medicinales en casa no es difícil, pero suele ser un poco laborioso. Las hierbas se mezclan con una base sólida que se funde en el interior del cuerpo, se disuelve y se dispersa al entrar en contacto con el calor de los tejidos corporales. Las bases más comunes son la manteca de cacao y una mezcla de glicerina y gelatina, pero la primera es la preferida de muchas personas debido a su versatilidad y ausencia de efectos secundarios, pues la de glicerina y gelatina puede secar las membranas mucosas si se usa muchas veces.

Receta 1

Necesitas:

  • 50 g de hierba seca finamente pulverizada.
  • 100 g de manteca de cacao.
  • Papel aluminio.
  • 1 lápiz.
  • Cacerola.

Prepáralos así:

1. Haz el molde de los supositorios con el papel aluminio. Puedes usar el lápiz para darles forma cilíndrica o de torpedo. Toma en cuenta que los supositorios rectales suelen medir unos 2.5 cm de longitud. Haz cuantos necesites.

2. Mezcla las hierbas con un poco de manteca de cacao, hasta que se forme una pasta semisólida.

3. Coloca la pasta en una cacerola y enciende el fuego para fundir la mezcla.

4. Vierte la mezcla fundida en los moldes y deja enfriar.

5. Elimina el papel aluminio cuidadosamente y guarda los supositorios en el refrigerador para evitar que se derritan.

Receta 2

Necesitas:

  • 10 partes de gelatina.
  • 15 partes de glicerina.
  • 40 partes de una infusión medicinal.
  • Papel aluminio.
  • Cacerola.

Prepáralos así:

1. Elabora tus moldes de aluminio.

2. Vierte la infusión en la gelatina hasta empaparla muy bien.

3. Calienta la mezcla a fuego lento y un minuto después añade la glicerina.

4. Remueve la mezcla hasta que el agua se evapore, y apaga el fuego. Mientras menos agua quede, más firme quedará el supositorio.

5. Vierte la mezcla en los moldes de papel aluminio y deja enfriar.

6. Retira el papel plateado y guarda los supositorios en el refrigerador.

Estas preparaciones pueden durar varias semanas en el refrigerador.

Son perfectos para supositorios:

-Malvavisco (Althaea officinalis). Raíces.

-Hidrastis (Hydrastis canadensis). Raíces.

-Consuelda (Symphytum officinale). Raíces y hojas.

-Olmo (Ulmus rubra). Corteza.

Fuentes:

David Hoffmann. (1998). The herbal handbook. A user’s guide to medical herbalism. Estados Unidos: Healing Arts Press.

Jiri Stodola, Jan Volak. (1992). The illustrated encyclopedia of herbs. Their medicinal and culinary uses. Dorset Press.

James Green. (2000). The herbal medicine maker’s handbook. A home manual. Estados Unidos: Crossing Press.

Anne McIntyre. (2005). Herbal treatment of children. Western and ayurvedic perspectives. Estados Unidos: Elsevier Butterworth-Heinemann.