La planta de la mostaza.

La mostaza es una planta que pertenece a los géneros Brassica y Sinapis dentro de la familia Brassicaceae. Es tan popular como la catsup. A este par se le conoce como complemento tradicional de alimentos de comida rápida como hot dogs y hamburguesas. No obstante, su combinación con vinagre o agua para formar una pasta llamada del mismo color, no es la única presentación que podemos encontrar.

También es muy popular dentro de la gastronomía gourmet de distintas regiones al ser requerida como especia a través de sus semillas, las cuales poseen un fuerte sabor que combina muy bien con ciertos alimentos, como carnes, aderezos, pollo, ensaladas, pescado, etc.

Uso de la mostaza.

Las semillas son muy pequeñas, con un diámetro de 1 a 2 milímetros y de coloración de amarillento a negro. Estas se obtienen de tres plantas diferentes: mostaza negra o ajenabe (Brassica nigra), mostaza castaña o de la India (Brassica juncea) y mostaza blanca / amarilla (Brassica hirta / Brassica alba / Sinapis alba). Una planta demora alrededor de tres meses en producir semillas.

Las semillas de mostaza fueron muy populares durante la época de los romanos.

Con relación a los remedios caseros, las hojas y semillas juegan un papel importante en el alivio de diversos malestares, pero son estas últimas de las que se han hallado mayores beneficios. 

Es posible encontrar semillas de mostaza en mercados locales y tiendas orgánicas. No siempre están disponibles como semillas enteras, sino también en presentaciones en polvo, en pasta y en aceite. Todo dependerá del uso que le daremos. El polvo y las semillas enteras se almacenan mejor en ambientes frescos, secos y oscuros, dentro de un recipiente hermético preferentemente de vidrio. El polvo de semillas puede almacenarse hasta seis meses. La pasta y aceite dura el mismo tiempo si se refrigera.

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Actualmente, Canadá, Nepal y Birmania lideran como los países con mayor producción de semillas de mostaza a nivel mundial.

Planta del Género Brassica.

Uso desde la antigüedad.

Las semillas de mostaza no son de conocimiento reciente; se han utilizado desde la antigüedad. Según los registros, se mencionó por primera vez en el siglo V a. de C., a través de una historia sobre Gautama Buddha.

A partir de entonces, tuvo gran aceptación en diversas civilizaciones e imperios. Algunos optaron por tostar las semillas y aprovechar sus cualidades picantes.

Estos son los beneficios de las semillas de mostaza:

1. Contienen varios nutrientes.

La planta de la mostaza resguarda numerosos nutrientes en algunas de sus partes; especialmente en sus semillas y hojas. Las semillas contienen minerales como el calcio, magnesio, fósforo y potasio. También son ricas en ácido fólico y vitamina A.

Las hojas también poseen minerales como el potasio, calcio, fósforo, magnesio y fibra dietética.

100 gramos de semillas de mostaza aporta 508 kcal de energía, 26.08 g de proteína, 6.79 g de azúcar, 266 mg de calcio, 370 mg de magnesio, 828 mg de fósforo, 738 mg de potasio, entre otros nutrientes importantes como vitamina C y zinc.

2. Previenen el cáncer.

Las semillas de mostaza son una importante fuente de fitoquímicos llamados glucosinolatos (muy comunes en las plantas Brassicas), las cuales han demostrado tener acciones efectivas contra diversos tipos de cáncer como el de colon, de vejiga y el cervical.

Los antioxidantes contenidos previenen el daño celular que puede ser favorable para el desarrollo de cáncer.

Propiedades de las semillas de mostaza.

3. Alivian síntomas de Psoriasis.

La psoriasis es una afección cutánea crónica y autoinmune que provoca una acumulación excesiva de células sobre la superficie de la piel. Esto provoca escamas, enrojecimiento, inflamación, comezón y algunas veces dolor.

Las semillas de mostaza son efectivas para este trastorno inflamatorio, gracias a la estimulación de la acción de ciertas enzimas que crean barreras protectoras y curativas para esta y otras enfermedades similares inflamatorias de la piel.

4. También son excelentes contra la dermatitis.

La dermatitis se refiere, de manera general, a la inflamación en la piel. Existen varios tipos y causas, por lo que determinarla depende de varios factores.

Investigaciones señalan que el consumo de semillas de mostaza ofrece un remedio para la dermatitis y algunas de sus causas, como la otitis externa, infección bacteriana que afecta el canal auditivo provocando dolor y secreción. 

5. Para descongestión y problemas respiratorios.

Para tratar el pecho congestionado, basta con preparar una pomada mezclando semillas de mostaza, harina de trigo o maíz y un poco de agua para que adquiera la textura adecuada. Se coloca una delgada capa de vaselina en el área a tratar y sobre esta, la pomada elaborada. Se deja 15 minutos y se retira. La capa de vaselina es para evitar una irritación a causa de los componentes de la mostaza. En vez de vaselina también podría ser un vendaje delgado.

Para casos de resfriado y sinusitis, las semillas tienen un efecto expectorante que ayuda a expulsar el moco. Algunas técnicas caseras incluye remojar los pies en una mezcla de agua caliente con semillas molidas y hacer gárgaras con té de semillas de mostaza para aliviar el dolor de garganta.

La aplicación de cataplasmas con semillas de mostaza es una solución clásica para aliviar la bronquitis y estimular la circulación de la sangre.

Remedios caseros para la Bronquitis.

6. Alivia dolores.

El cataplasma o vendaje con semillas de mostaza, calma dolores reumáticos y musculares al liberar componentes analgésicos. Cabe recordar que la mezcla de semillas de mostaza sobre la piel desnuda puede tener un efecto irritante, por lo que el vendaje delgado debe quedar entre la mezcla y el cuerpo como barrera de protección.

7. Repele sustancias tóxicas.

La decocción con semillas de mostaza ayuda a desintoxicar el cuerpo en casos de una ingesta excesiva de alcohol o consumo de narcóticos. No obstante, es importante no abusar de esta bebida, acudiendo a ella solo en casos esporádicos.

8. Eficaz contra la tiña.

La tiña es una infección cutánea fúngica, es decir, causada por un hongo. Esta afecta la capa superior de la piel generando comezón.

Las semillas de mostaza tienen propiedades antibacterianas que ayudarán a la piel a curarse de las lesiones ocasionadas. Basta untar una pasta hecha de semillas sobre un vendaje delgado que cubra las zonas afectadas, para calmar los síntomas y ver mejoría al poco tiempo. Es importante que antes de la aplicación de este remedio, consulte a su médico para descartar alergias o reacciones desfavorables.

Semillas de mostaza para el crecimiento de cabello.

9. Para hacer crecer el cabello.

Un clásico remedio casero para hacer crecer el cabello, consiste en mezclar semillas de mostaza en polvo con un aceite de su preferencia, que puede ser de oliva, almendras, coco o ricino. Se aplica en el cuero cabelludo y se dan ligeros masajes. Se deja actuar por 20 minutos. Se enjuaga y se lava con champú como de costumbre.

10. Otros usos.

Las semillas de mostaza fueron muy populares durante la época de los romanos, específicamente para tratar dolores de muelas masticando las semillas, así como para convertirla en ungüento con el fin de desinflamar las picaduras de insectos.

Semillas de Alholva: ideales para la digestión.

Para aquellos días de poca energía por cansancio, podemos preparar la tina con agua caliente y añadir semillas molidas de mostaza. Dejamos que libere sus sustancias y nos relajamos con sus efectos estimulantes. La circulación se verá favorecida, provocando una mejor oxigenación del cerebro.

De igual manera, para los días de cansancio de pies y piernas tras largas caminatas, estar mucho tiempo de pie o por uso de tacones, funciona el masaje de aceite de mostaza. Este aportará alivio casi al instante.