Arnica montana

Árnica, flor de tabaco, tabaco de montaña y talpica son algunos nombres con los que se conoce a esta especie de intenso color. La planta es nativa de montañas alpinas de Europa, y su rango de distribución natural abarca desde Noruega hasta los Balcanes y desde Ucrania hasta España. Se le encuentra principalmente en prados alpinos, pastizales, matorrales, brezales y bosques abiertos de casi toda Europa hasta Siberia, y se cultiva en varias regiones del mundo, Norteamérica entre ellas.

El uso medicinal de la árnica se remonta a varios siglos atrás, pues los europeos han conocido sus propiedades desde épocas tempranas. Sin embargo, al principio la planta fue utilizada con fines mágicos; por ejemplo, durante rituales paganos cuya función era asegurar buenas cosechas. No fue sino hasta el siglo XVI, alrededor de 1500, cuando el empleo de árnica se volvió medicinal. Tuvo gran auge en Alemania y Austria en siglos pasados, y se contabilizan cientos de recetas alemanas con la hierba.

Es una especie del orden Asterales, de la familia Asteraceae y del género Arnica. Hoy en día la población silvestre está reduciéndose en algunos países debido a la recolección de las flores para uso medicinal, por eso es importante utilizar las plantas de cultivo orgánico.

Al principio la planta fue utilizada con fines mágicos, pero poco después se le dio un uso medicinal.

¿Cómo es?

Planta perenne de rizomas marrones y cilíndricos que suele alcanzar de 30 a 60 centímetros, pero puede ser más pequeña. Cuenta con tallos huecos y delgados y una roseta en la base de las hojas ovadas y cubiertas con pelos cortos. Cada hoja es de un verde brillante, bordes dentados y 5-17 centímetros de longitud.

En verano aparecen flores compuestas, semejantes a margaritas, de 5 centímetros de ancho. Muestran un color amarillo dorado o ligeramente anaranjado. Dan lugar a frutos pequeños llamados aquenios que en su interior albergan una semilla.

Las flores despiden un aroma intenso que en algunas personas provoca estornudos.

Cultivo y cosecha

Arnica montana se propaga por semillas en otoño o por división en primavera en un suelo bien drenado, rico en humus, ácido y con ausencia de cal. Es un cultivo resistente hasta -25 ºC. Las flores se recolectan cuando están completamente abiertas y después se ponen a secar o bien, se usan inmediatamente. Si el objetivo son los rizomas, estos deben recogerse en otoño.

Constituyentes activos

Lactonas sesquiterpénicas, flavonoides, aceite volátil (incluido el timol), cumarinas, resinas, taninos, mucílagos y polisacáridos.

Propiedades

Analgésicas, fungicidas, alergénicas, antibacterianas, tónicas, antiedémicas, antiinflamatorias, antipiréticas, antirreumáticas, antisépticas, cardiotónicas, diuréticas, coleréticas, expectorantes, hemostáticas, inmunoestimulantes, sedantes, nervinas, uterotónicas y vulnerarias.

Partes utilizadas

Flores y, a veces, los rizomas.

Usos medicinales tradicionales

Sistema tegumentario. Las preparaciones con las flores son excelentes remedios para un amplio número de heridas, problemas de la piel y otros que aunque son de origen interno pueden aliviarse con remedios de uso externo. Su acción antiinflamatoria y analgésica proviene sobre todo de las lactonas sesquiterpénicas, que combaten la inflamación y reducen significativamente el dolor.

Es excelente para aliviar esguinces, contusiones, sabañones, dolor muscular por lesiones deportivas y de otra índole e hinchazones por lesiones diversas. La tintura sobre granitos (acné) infectados tiene un efecto benéfico al acelerar la curación. Aplicar un poco de aceite, sin frotar ni masajear, sobre venas varicosas, disminuye la hinchazón. Una vez que penetran en la piel, los compuestos de la hierba estimulan la circulación local, lo que ayuda a acelerar la curación. Asimismo, aumenta la tasa de reabsorción de hemorragias internas, por eso suele aplicarse sobre hematomas. En Europa, los alpinistas usan las flores frescas para aliviar sus contusiones por caídas y dolor muscular.

Se piensa que la hierba podría ser auxiliar en el tratamiento del dolor articular por osteoartritis, si se aplica sobre la zona dolorida. Un estudio de 2008 indicó que el gel de árnica aplicado sobre la piel puede ser tan efectivo como un ibuprofeno  para reducir el dolor para la artritis que afecta las manos. Aún hace falta más investigación que aborde el uso de esta hierba para los problemas reumáticos y artríticos, pero, siempre y cuando no se consuma internamente, las personas con estos padecimientos pueden probar remedios con ella.

La homeopatía utiliza remedios internos con árnica, pero debido a la toxicidad de esta, y a pesar de que los remedios homeopáticos a menudo están muy diluidos, no se recomienda su consumo.

Usos y propiedades de la árnica.

Preparaciones comunes

Arnica montana se administra en forma de geles, ungüentos, cremas, bálsamos, linimentos y pomadas. Con la infusión también se elaboran compresas y cataplasmas.

Contraindicaciones

Arnica montana está sujeta a restricciones legales en algunos países. En remedios de uso externo resulta segura, pero en algunas personas causa dermatitis. No debe aplicarse en heridas abiertas o piel rota. Es tóxica si se consume internamente incluso en dosis bajas; puede provocar gastroenterosis, parálisis muscular, palpitaciones, dificultad para respirar, vómitos, pulso acelerado, rigor y muerte.

Curiosidades

-El afamado escritor alemán Goethe bebía té de árnica durante sus últimos años para tratar su angina de pecho.

-Durante la fiesta del Día de San Juan en Europa, las personas colocaban ramos de flores de árnica porque creían que esto mejoraba la fertilidad de los cultivos.

-La palabra “Arnica” del género parece provenir del griego arnikos, que significa “piel de cordero”, en alusión a la textura áspera de las hojas.

-En el Reino Unido solo se permite para uso externo.

-En Norteamérica se utiliza uno de sus parientes cercanos: Arnica fulgens, de propiedades similares.

 

 

Fuentes

https://en.wikipedia.org/wiki/Arnica_montana

http://www.pfaf.org/user/Plant.aspx?LatinName=Arnica+montana

http://www.iucnredlist.org/details/162327/0

Deni Bown. (1996). Enciclopedia de las hierbas y sus usos. España. Grijalbo Mondadori.

Jiri Stodola, Jan Volak. (1992). The illustrated encyclopedia of herbs. Their medicinal and culinary uses. Dorset Press.

David Hoffmann. (2003). Medical herbalism. The science and practice of herbal medicine. Estados Unidos. Healing Arts Press.

Linda B. White, Barbara Brownell Grogan, Barbara H. Seeber. (2013). 500 time-tested home remedies and the science behind them. Fair Winds Press.