Apium graveolens

El intenso aroma del apio es difícil de confundir. Más familiar por su uso en la comida, es una planta muy versátil, valorada por ser nutritiva y de agradable sabor y aroma. Se le considera nativa de la mayor parte de Europa, el Cáucaso, Siberia y el norte de África, en donde a menudo crece en marismas y cerca de las costas. Es muy abundante en gran parte del mundo.

Apio graveolens, clasificada científicamente como parte del orden Apiales, de la familia Apiaceae y del género Apium, se cultiva como alimento desde hace miles de años. Incluso se encontraron restos en la tumba del faraón Tutankamón. Es una hierba tónica, amarga y aromática.

¿Cómo es?

La planta del apio crece como una hierba bianual de raíces bulbosas y tallos delgados acanalados. Tiene hojas pinnadas o bipinnadas de color verde oscuro. Normalmente alcanza alrededor de 60 centímetros de altura.

Entre junio y agosto desarrolla umbelas compuestas por minúsculas flores blancas  a ligeramente verdes, de 2 a 3 milímetros de diámetro. Las semillas, de forma ovoide y 1.5-2 milímetros de ancho, presentan un color marrón grisáceo.

Es una planta muy versátil, valorada por ser nutritiva y de agradable sabor y aroma.

Cultivo y cosecha

La hierba suele propagarse por semillas en primavera, en un sitio soleado o con sombra parcial y en medio de un clima de 13 a 16 ºC. Requiere un suelo fértil y húmedo; tolera los salinos. Es un cultivo resistente, pero puede sucumbir ante las heladas intensas.

Las partes aéreas se recogen durante el período de fructificación, mientras que las raíces y las semillas bien maduras en otoño.

Constituyentes activos

Aceite volátil (contiene limoneno y betaselineno), ftalidas, cumarinas, flavonoides (apiin) y funarocumarinas.

Propiedades

Analgésicas, digestivas, carminativas, antihelmínticas, hepatoprotectoras, antiagregantes, antibacterianas, anticonvulsivas, antiedémicas, antiinflamatorias, antioxidantes, antisépticas, antiespasmódicas, sedantes, astringentes, depurativas, diuréticas, emenagogas, fungicidas, hipotensivas, nervinas, coleréticas, tónicas, estimulantes, estomacales y uterotónicas.

Partes utilizadas

Tallos y semillas.

Usos medicinales tradicionales

Sistema urinario. El jugo y las semillas estimulan el flujo de orina, a través de la cual se eliminan toxinas. Comer apio es muy bueno si se padece una infección en la vejiga, ya que ayuda a desinflamar. Los compuestos de su aceite volátil promueven la eliminación de los productos de desecho a través de los riñones, incluidos los uratos. El extracto de semilla, y el apio como condimento, ayudan a eliminar el exceso de ácido úrico, lo que es favorable para individuos aquejados de gota.

Está indicado para personas que tienden a retener líquidos.

Sistema inmunitario y tegumentario. En general, el apio es excelente para mantener sana la piel y los ojos. El consumo regular de apio ayuda a limpiar la piel desde adentro y a aumentar la resistencia a los brotes, debido a su alto contenido de minerales y betacarotenos. El jugo diluido, bebido, contribuye a mejorar el aspecto de la piel de personas con eccema y psoriasis.

Por sus propiedades antiinflamatorias, ayuda a reducir la hinchazón que producen ciertas enfermedades de origen inmunitario, como la artritis y el reumatismo, así como padecimientos de los músculos, tendones y articulaciones de origen diverso. Promueve la eliminación de las sales que se acumulan en las articulaciones. Reduce el dolor y la rigidez del sistema musculoesquelético. Las semillas contienen luteolina, un flavonoide que inhibe la liberación de histamina, efecto deseable cuando hay alergias e incluso gripe y resfriado.

Consumido durante un episodio de urticaria o herpes zóster, es un buen remedio alcalinizante capaz de ayudar a reducir las erupciones. Por otra parte, masticar tallos de apio con regularidad limpia los dientes y proporciona un suave masaje a las encías, ideal para mantener su salud.

El aceite se ha usado tópicamente para combatir infecciones por hongos.

Sistema cardiovascular. Puede ayudar a controlar los niveles de presión arterial, gracias a los fitoquímicos llamados cumarinas, y a reducir los niveles de colesterol en la sangre.

Sistema nervioso. Tiene ligeros efectos sedantes; se ha empleado como tónico nervioso estimulante.

Sistema respiratorio. Los practicantes del Ayurveda lo usan para tratar asma y bronquitis, por sus propiedades antiespasmódicas y anticonvulsivas.

Sistema digestivo. El apio es una excelente fuente de fibra, así que ayuda a prevenir y tratar el estreñimiento. Por su efecto carminativo mejora la digestión y previene y reduce síntomas de indigestión como eructos y exceso de gases. El jugo es adecuado durante la recuperación de la diarrea, ya que brinda un efecto calmante al colon y, además, es rico en sodio y potasio, lo que ayuda a restituir minerales perdidos.

El consumo de apio es auxiliar en el tratamiento del sobrepeso y la obesidad, tanto por su capacidad para eliminar el exceso de líquidos como por sus nutrientes y escaso contenido calórico.

El jugo tiene un efecto enfriante en el cuerpo, muy adecuado cuando hay fiebres.

Usos y propiedades del apio.

Preparaciones comunes

Como se sabe, el apio puede consumirse en alimentos. Remedios medicinales en los que se administra son tés (infusiones), tinturas, jugos, cápsulas y tabletas.

Contraindicaciones

No usar durante el embarazo, ya que por su actividad uterotónica podría tener un efecto abortivo.

Evitar las semillas si se padece enfermedad renal o inflamación de los riñones. Puede provocar fotosensibilidad tras manipular la planta o usar tópicamente el aceite esencial. Puede causar dermatitis por contacto.

Curiosidades

-En la Grecia clásica, se solía hacer guirnaldas de hojas de apio destinadas a los muertos.

-La palabra apio se deriva del celta apon, que significa “agua”.

-Junto con cubitos de cebolla y zanahoria, el apio es la base del mirepoix francés, que se usa para aromatizar algunas salsas, sopas y asados.

 

 

 

Fuentes

https://en.wikipedia.org/wiki/Celery

http://www.iucnredlist.org/details/164203/0

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