¿Quieres empezar a cultivar hierbas, pero todas las que has tenido se te han muerto?

El cultivo de plantas no es una labor complicada, pero sí requiere atenciones específicas para que crezcan adecuadamente, a menos que se trate de especies muy resistentes y fáciles de cultivar, como la sábila (Aloe vera). Es bueno que antes de propagarlas decidas en dónde lo harás y que tomes en cuenta el tipo de hierba, su tamaño y sus requerimientos.

Si estás a punto de sembrarlas o ya lo has hecho pero no sabes cómo lograr que crezcan bien, toma nota de algunos consejos simples pero muy valiosos.

Consejos

1 –Siembra ajo entre las hierbas. Además de ser una planta sumamente útil en la cocina y como hierba medicinal, puede mantener alejados a los áfidos de las demás especies cercanas. Los áfidos pueden ser un gran dolor de cabeza, pues se alimentan de la savia de las plantas y llegan a afectar su crecimiento.

2 –Cultiva hierbas invasivas en macetas o recipientes. Hay plantas que se reproducen fácilmente por sí solas, como la pamplina (Stellaria media) o la menta (Mentha x piperita). A menos que desees que tu jardín se cubra con ellas, puedes recortarlas o bien, limitarlas a un espacio pequeño en macetas o recipientes amplios. Esto evitará que invadan tu terreno y quiten espacio para otras hierbas importantes.

3 –Siembra caléndulas (Calendula officinalis). Si quieres mantener alejados a los pulgones y las moscas de tus tomates, siembra a un lado algunas plantas de caléndula. Estos animalillos tienden a evitar el aroma que despiden las flores, y además, ganas una especie muy útil que te sacará de un apuro en caso de problemas de la piel.

4 –Añade arena. A menudo, las hierbas nativas de la región mediterránea, como el romero (Rosmarinus officinalis), necesitan un suelo bien drenado. Si no sabes cómo lograrlo, agrega un poco de arena al terreno en donde crecerán, incluyendo el lugar exacto en el que serán sembradas.

5 –Mira las raíces. Antes de sembrar la hierba revisa bien su aspecto, ya que si tiene las raíces enredadas puede no crecer de forma óptima. Si las tiene así no la deseches; siémbrala (hay posibilidad de que crezca bien), pero procura escoger siempre aquellas hierbas con las raíces intactas.

6 –Protégelas en invierno. Algunas especies, especialmente las nativas de climas cálidos o mediterráneos, no toleran el frío intenso o son más susceptibles a enfermedades en dicha época del año. Coloca alguna estructura alrededor de ellas (una cerca, un techo, un arbusto, etcétera) para aislarlas y revísalas diariamente para detectar posibles daños.

7 –Limpia los recipientes. Cuando las macetas se cubran de varias hojas muertas, retíralas inmediatamente, ya que su presencia alienta la propagación de hongos y aumenta el riesgo de que las hierbas sufran una enfermedad por hongos.

8 –Bríndales protección. Si vives en una zona que experimenta vientos fuertes, siembra las hierbas en un sitio cercano a un muro o a árboles grandes que les provean cierta protección. No obstante, si las hierbas necesitan gran cantidad de luz solar, disponlas de modo que la protección no les provea más que un poco de sombra.

Cosecha de hierbas.9 –Elimina las piedras grandes. Los tubérculos y rizomas crecen mejor en suelos sin piedras grandes ni maleza perenne. Rastríllalo bien antes de sembrarlos. Las zanahorias, por ejemplo, pueden deformarse cuando hay piedras en su camino.

10 –Nutre el sitio donde crecerán. Abona el suelo de tu jardín antes de sembrar en él, sobre todo en el caso de plantas que requieren suelos fértiles. Puedes prescindir del abono si la planta es resistente y tolera suelos secos, como la sábila.

11 –Enriquece su suelo. Si tus hierbas muestran un color pálido y crecen más lento de lo normal, quizá su suelo es pobre en nitrógeno. Enriquécelo arrojando en él huesos y pescado crudo.

12 –Humedece la tierra. Riega el suelo siempre antes de sembrar la hierba. El riego de plantas recientemente sembradas debe ser regular (no necesariamente diario) hasta que se advierta un crecimiento saludable y un desarrollo de follaje. Una vez que esto ocurra, el riego puede realizarse con menos frecuencia.

13 –Usa hierbas para proteger a otras. Siembra milenrama (Achillea milefolium) cerca de plantas que has visto afectadas por áfidos, ya que atrae a mariquitas que se alimentan de ellos. Al igual que la caléndula, la milenrama es una planta muy útil en la medicina herbal.

14 –Cuida la frecuencia del riego. Riega con más frecuencia aquellas plantas que tienen raíces largas y que alcanzan mayor profundidad, ya que su acceso al agua es un poco más limitado.

15 -Por supuesto, si deseas que tus plantas se reproduzcan naturalmente y produzcan frutos sanos, siembra cerca plantas con flores aromáticas y vistosas, que atraen a las abejas y otros insectos polinizadores.

Adapta estos consejos a tu jardín o tus plantas en maceta, y verás cómo crecen saludables y evitan problemas.

 

 
Fuentes

Jiri Stodola, Jan Volak. (1992). The illustrated encyclopedia of herbs. Their medicinal and culinary uses. Dorset Press.

Deni Bown. (1996). Enciclopedia de las hierbas y sus usos. España. Grijalbo Mondadori.

Susana Lyle. Enciclopedia de las frutas del mundo. Editorial De Vecchi.

http://www.bbc.co.uk/gardening/basics/techniques/

https://www.rhs.org.uk/advice/profile?PID=679

http://www.bbc.co.uk/gardening/basics/techniques/growflowers_protectingplants1.shtml

http://www.bbc.co.uk/gardening/basics/techniques/houseplants_caring1.shtml